Gypsy Style

Debrayes, Despapayes y Ayes de Carlos El Gitano

En temporada de mangos

 
Camino las calles bajo un sol que no perdona ni a la sombra. El degradé está de moda dice David…
 
Irónicamente, salir de la casa me es beneficioso. El encierro y la cotidianeidad anulan la creatividad.
 
O tal vez no soy lo suficientemente creativo para evitar el hastío.
 
Pienso en migrar por una temporada, no por el clima, sino por la pastura.
 
Y luego vienen de nuevo las posibilidades, como si alguien me estuviera mirando y decidiera consentirme solo para evitar que me marche.
 
…. y luego reiniciamos el ciclo. Con diferente clima.
 
Ayer dijeron que el Sol no se ha movido en 78 días.
 
Es preocupante si eres de pensamientos fatalistas, o esotéricos.
 
Me preocupa más el quedarme estático yo.
 
Hoy descubrí que la pizza está debajo de nosotros en la cadena alimenticia.
 
Pizza habiendo mangos… qué dice eso de mí?
 
Árboles bellísimos cargados de mangos en terrenos baldíos.
 
Comprarlos cuando se están cayendo de los árboles… qué dice eso de mí?
 
Saldré en mi elegante ropa de oficina con mi morral para recogerlos.
 
Es temporada de mangos.

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3 pensamientos en “En temporada de mangos

  1. Ana María en dijo:

    Me traes la memoria no perdida de aquellas tierras.Comía mangos en el desayuno, mezclado con yogur por la noche, en aquella habitación alquiladadonde el aire acondicionado debía apagarlo de vez en cuando , en detrimento de aquel calor sofocante.El ruido, espantoso, no dejaba mi cabeza descansar, ni dormir, aunque dormía, tal vez como la bella durmiente trasladada a otreo cuento, un cuento sin fin, donde voy a leer sus páginas cada vez que temo perder la cordura.Los mangos callendo de los árboles….Si estuviera allí, los recogeía en mi mochila, no se si contigo o a solas, vestida como Marni la ladrona, vestida de yucateca con una flor en el pelo, tal vez sin vestir, con la piel colgando, el alma colgando y viendo pasar de vez en cuando un triciclode una paz alegórico que no se halla en ningún libro escrito.El sabor, el salado, el sabor, el sudor, salado, la aplastante humedad, el silencio adornado con la fiereza de la selva, de serpientes siseantes, calaveras, el sol, la muerte putativa, el rencor, y de nuevo la paz y las risas.Edificios rosados, coloniales, La quientos pesos, las picaduras de insectos al llegar la tarde, trás la lluviapuntual trás dar las seis, la lluvia, mojándo hasta calar el alma, el mar, mojandote hasta calar el alma.Los hombres bravíos, los indígenas resentidos, el pedir, pedir siempreal otro, al foráneo, que no se sabem, no entiende de patrias y todo eso y más y mucho más como el amarilo de izamal, como las calles regadas por la propia naturaleza, los pájaros del parque central, las librerias restrigidas, que no todo se encuentra, pero algo difernte se halla, las guitarras, las niñas vendedoras de pulseritas de hilos que se creen reinas y lo son pero les mata el orgullo.Y eso y más y los helados de mango y llueve mangos y el el cielo y la tierrase invaden del color dorado.

  2. Ana María en dijo:

    Acabo de publicar una entrada con esto.Me gustaria comparirla contigo,asi que cuando puedas y si te apetece, te espero en el cuarto de los juegos.Un beso

  3. Porfirio en dijo:

    chida la idea yo tambien creo que soy un mango pero luego me dicen que soy una piña asi que ni que decir cuidate y si alguna vez te ofendi disculpa

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